11 de mayo de 2009

El poder de perdonar

Un hombre que habia ocupado una elevada posición en la Iglesia, cayó enfermo de paludismo, con escalofríos y fiebre. Mientras su mente y cuerpo estaban débiles, algunos disidentes le envenenaron los pensamientos y lo convencieron de alejarse de los santos y andar con ellos, también atestiguò en contra del Profeta. Después de recuperarse de la enfermedad se mudó de Misuri a Illinois. Una vez allí, empezó a trabajar cortando leña a fin de juntar dinero para ir con su familia a Nauvoo, y para llevar un regalo al hombre de Dios al que había injuriado, si es que acaso éste estuviera dispuesto a perdonarlo y recibirlo de nuevo en el redil... Sentía que en ninguna otra parte habría salvación para él, y que si se le negaba aquello, tendría que dar todo por perdido. Comenzó su viaje cabizbajo y con el corazón atribulado.

”Mientras se hallaba en camino, el Señor dijo al hermano José que ese hombre iba a verlo. El Profeta miró por la ventana y lo vio acercándose por la calle, cuando estaba por abrir el portón, el Profeta se lavantó rápidamente de la silla y corrió a recibirlo en el patió, exclamando: ¡Ah hermano, qué contento estoy de verlo !!.
Lo abrazó y ambos hombres empezaron a llorar como niños.

“Está de más decir que se efectuó la restitución apropiada y el hombre volvió a entrar en la Iglesia mediante el bautismo y a recibir el sacerdocio, cumplió varias misiones importantes, se congregó con los santos en Sión y murio con su fe intacta” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, cap. 34)




COMO ESTA EXPERIENCIA TAL VEZ ALGUNOS DE NOSOTROS HEMOS PASADO POR TRISTES EXPERIENCIAS PERSONALES DONDE EL ERROR Y LOS MALOS SENTIMIENTOS NOS HAN INUNDADO AL PUNTO DE ALEJARNOS DE LA VERDAD DEL EVANGELIO... CREYENDO QUIZÁS QUE NUESTROS ERRORES NO TENDRÍAN PERDÓN, CAMINAMOS POR LA VIDA TRATANDO DE OLVIDARNOS DE LOS COMPROMISOS QUE HICIMOS CON EL SEÑOR. OJALÁ QUE AL LEER LAS EXPERIENCIAS DE OTROS PODAMOS RECAPACITAR Y SER SABIOS EN LAS DECISIONES QUE TOMEMOS, Y SIMPLEMENTE BUSQUEMOS EL CAMINO DEL PERDON.
Hna. Nancy Cherañuk de Hibauza