6 de marzo de 2009

¿Cómo es mi Orientación Familiar?

"No hay llamamiento más sublime en la Iglesia que el de maestro orientador. No hay servicio más noble que se pueda efectuar por los hijos de nuestro Padre Celestial que el que presta un maestro orientador humilde, dedicado y abnegado."

Quiero hablaros acerca de un programa del sacerdocio que ha sido inspirado desde su comienzo; un programa que llega al corazón, que cambia vidas, que salva almas; que hace regresar las almas perdidas en el mundo, un programa tan importante que, si se sigue fielmente, ayudará a renovar a la Iglesia espiritualmente, a sus miembros y familias individualmente. Hago referencia a la orientación familiar del sacerdocio.

No estoy mencionando una doctrina nueva, sino recordando una antigua y siempre vigente.
En la Sección 20 de Doctrina y Convenios, revelada al profeta José Smith en abril de 1830, el Señor le declaró al sacerdocio:
"El deber . . . es velar siempre por los miembros de la iglesia, y estar con ellos y fortalecerles;
"y cuidar de que no haya iniquidad en la iglesia, . . .
"y ver que los miembros de la iglesia se reúnan con frecuencia, y también ver que todos cumplan con sus deberes." (D. y C. 20:53-55.)
"y visitar la casa de cada miembro, exhortándoles a orar vocalmente así como en secreto, y a cumplir con todos los deberes familiares." (D. y C. 20:51.)

• Quiero compartir 2 puntos que me ayudaron en mi vida para hacer una orientación familiar eficaz.

1- Familiarizarse con las familias que le son asignadas.

El presidente Marion G. Romney recalcó esto: Cada pareja de maestros orientadores se debe familiarizar personalmente con cada niño, adolescente y adulto de la familia que les sea asignada.
Un amigo hace más que una visita obligatoria cada mes; un amigo se preocupa más por ayudar a la gente que por recibir crédito por la visita; un amigo se preocupa; un amigo ama; un amigo escucha y llega a sus semejantes.

2- Magnifiquemos nuestro llamamiento como maestros orientadores.

No podemos conformarnos con la mediocridad en este importante programa del sacerdocio. Tenemos que ser excelentes maestros orientadores en todo momento, debemos ser pastor de nuestro rebaño. No podemos conformarnos con las noventa y nueve sino con el cien por cien. El hacer nuestras visitas de orientación familiar con anticipación la primer semana del mes, reservando el tiempo para visitas adicionales durante el mes, si son necesarias.
Siempre que sea posible, y podamos planear con cuidado citas para cada visita.

Gracias a este maravilloso programa traeremos bendiciones a nuestras vidas y aquellos que visitemos. El Señor a puesto su confianza en nosotros de cuidar y velar por ellos. En mi vida la visita de Maestros Orientadores, a traído mucho fortalecimiento, el trabajo que ellos han hecho por mi familia, y el siempre demostrar amor y amistad genuinos han hecho de nosotros seguir mas el ejemplo del Salvador, querer esforzarnos y seguir adelante con este plan.
Este programa es sagrado, es inspirador y verdaderamente milagroso. Esta obra es de Dios, Cristo la dirige, estamos en la verdad, no tengo duda de eso y comparto estas palabras en el nombre de nuestro Hermano Mayor Jesucristo.
Amén.-

Jonathan Paredes
Pte Quórum de Èlderes - Rama Ushuaia