
El pasado 8 de diciembre las hermanas de la Sociedad de Socorro compartimos una actividad, en la que se mezclaron momentos de risas, anécdotas, deporte y el infaltable pan dulce de Norma; para despedir el año.
Los objetivos buscados, de hermanar y conocernos las unas a las otras se vieron ampliamente cumplidos.
Realmente sentimos en nuestros corazones el amor y la caridad del Salvador, compartiendo nuestro tiempo y las experiencias ganadas a través de las pruebas de esta época, pudimos sentir lo que describe el Himno 188.
Quienes nos brindan su amor reflejan Tu bondad, Señor.
Tú nos envías luz y paz con la bondad de los demás.
Nuestros amigos buenos son un rico y divino don;
su vida un ejemplo es, que fortalece nuestra fe.
Cuando este mundo deje ya el que es amigo de verdad,
dulces recuerdos vivirán, los que aquí se quedarán.
Por los amigos que así bendicen nuestra vida aquí con paz,
ternura y amor, te damos gracias, oh Señor.
Tú nos envías luz y paz con la bondad de los demás.
Nuestros amigos buenos son un rico y divino don;
su vida un ejemplo es, que fortalece nuestra fe.
Cuando este mundo deje ya el que es amigo de verdad,
dulces recuerdos vivirán, los que aquí se quedarán.
Por los amigos que así bendicen nuestra vida aquí con paz,
ternura y amor, te damos gracias, oh Señor.
Es mi deseo que pronto volvamos a repetir y mejorar estas actividades que nos hacen sentir más amor, dando cumplimiento al lema de la Sociedad de Socorro
"La caridad nunca deja de ser"